Coordinadores de Seguridad

Los eventos adversos (EA) son la causa de lesiones, daño o sufrimiento en los pacientes pero también son responsables de alteraciones en la esfera laboral, familiar o personal de los profesionales (segundas víctimas) involucrados en ellos y de la pérdida de prestigio y disminución de la confianza en las instituciones sanitarias (terceras víctimas) donde estos EA ocurren.

Entre un 28 y un 57% de los médicos (79%-89% en el caso de los residentes) reconocen haber cometido un error clínico con consecuencias graves para uno o más pacientes, mientras que un 90% considera que en su hospital o su centro sanitario no se ofrecía un apoyo y soporte adecuado a los profesionales tras el EA, lo que agravaba sus consecuencias. En España, extrapolando datos de los estudios de frecuencia de eventos adversos, ENEAS en hospitales y APEAS en atención primaria, se calcula que el 15% de los profesionales sanitarios se ven involucrados en un EA de estas características cada año.

Las consecuencias para las segundas víctimas, en términos afectivos y profesionales, así como las intervenciones para afrontar el estrés que causan, han sido revisadas en varios estudios publicados entre 2008 y 20123. La revisión de White et al se orientó a ofrecer pistas a los directivos de las instituciones sanitarias sobre la problemática de las segundas víctimas. Las consecuencias personales de los EA en las segundas víctimas se caracterizan por una respuesta de ansiedad, síntomas afectivos y preocupación mórbida por su rendimiento y capacidad profesional. Sabemos que estas segundas víctimas cambian su forma de interactuar con los pacientes a partir de la ocurrencia de un EA con consecuencias graves y su práctica se vuelve insegura. Las estrategias para afrontar el estrés (Critical Incident Stress Management –CIMA- or BICEPS) se han tomado como referentes para afrontar la situación clínica de las segundas víctimas. Las consecuencias en las terceras víctimas y cómo afrontarlas, en cambio, apenas si han sido estudiadas aunque se han sugerido la elaboración de un plan de crisis junto a otras medidas para prevenir la pérdida de prestigio de la institución. En este sentido, las instituciones sanitarias y sus equipos directivos podrían poner en práctica diversos tipos de intervenciones para prevenir y para paliar los efectos de los EA en las segundas y las terceras víctimas. La totalidad de estudios hasta la fecha se han centrado únicamente en hospitales, sin que se hayan publicado estudios sobre este tema en atención primaria.

 

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